Los valores educativos y literarios de Josefina Aldecoa

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Rafael Guerrero Elecalde, Doctor en Historia en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), dedica su principal línea de investigación a las élites gobernantes de la España del Antiguo Régimen. Desde 1998 participa en grupos de investigación adscritos a la Universidad del País Vasco, así como en otros de carácter internacional. Asimismo, ha presentado los resultados de sus trabajos en diversos foros nacionales y extranjeros. Ha sido colaborador del Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia y actualmente es miembro del Consejo de la revista argentina “Prohistoria”.

Dirige LAUR Documentos, una empresa dedicada a ofrecer servicios de investigación histórica a toda clase de público: familias, empresas, investigadores, etc., con productos orientados a sus necesidades (biografías, genealogías, búsqueda documental, historia familiar, de empresas, etc.). Su premisa: “La Historia al alcance de todos”.

Miguel Ángel Hierro-Rafael Guerrero Elecalde

Este mes, de nuevo con la inestimable colaboración del educador Miguel Ángel Hierro, repasamos la biografía de un modelo de mujer luchadora y adelantada a su tiempo, capaz de combatir un tiempo difícil y gris como fue el franquismo, a través de la literatura y de una intensa labor pedagógica.

Josefina Rodríguez Álvarez, conocida como Josefina R. Aldecoa nació en La Robla (León) el 8 de marzo de 1926. Su vocación por la educación venía de familia, ya que tanto su madre como su abuela fueron maestras que formaban parte de la Institución Libre de Enseñanza, que surgió a finales del siglo XIX con la finalidad de renovar la educación en España. Su niñez estuvo también marcada por la labor pedagógica en su familia y como decía la propia Aldecoa en un reportaje de RTVE: “En las escuelas rurales de mi infancia viví intensamente la vocación de mi madre, una maestra republicana”.

Hasta sus 18 años vivió en León, donde formó parte de un grupo literario que hizo la revista de poesía Espadaña. En 1944 se traslada a Madrid a estudiar Filosofía y Letras, doctorándose en Pedagogía (una nueva disciplina por aquella época) por la Universidad de Madrid. Durante sus años en la facultad entró en contacto con un grupo de escritores que formarían lo que posteriormente se denominó Generación del 50 o Generación de los niños de la guerra. Literatos nacidos en torno a 1920 y que sufrieron los excesos y penurias de la Guerra Civil. Entre otras personalidades figuran Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, José Agustín y Juan Goytisolo, Alfonso Groso, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Rafael Guillén, Juan Marsé, Francisco Pastor e Ignacio Aldecoa, con el que se casó en 1952 y con el que tuvo a su única hija, Susana, en 1954.

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Fue en esta época cuando comenzó su andadura literaria traduciendo el primer cuento publicado en España de Truman Capote para la Revista Española, dirigida por Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre y Rafael Sánchez Ferlosio.

Al finalizar sus estudios visitó Londres. Allí pudo observar una sociedad, costumbres y modos de vida que en España eran inimaginables: alguna bandera comunista ondeando en los edificios, librerías con libros que entonces estaban prohibidos en España, parejas que se besaban en las calles…La propia autora definiría esta experiencia como “un viaje que fue imposible que le sorprendiera más”, en lo que fue también determinante para que comenzara a contemplar la necesidad de construir un mundo más igualitario y abierto.

En 1959, Aldecoa toma la decisión de fundar una escuela diferente, que llamaría Colegio “Estilo”, animada por muchos amigos de su generación (escritores en su mayoría) que ya tenían niños: “Los amigos comenzaban a tener hijos en edad escolar y ninguno deseaba para sus vástagos ni la ideologizada escuela franquista ni la educación religiosa”. Para llevarlo a cabo, alquiló una casa en la zona de El Viso y con 33 años comenzó una labor educadora que desempeñaría lo largo de más de 50 años.

Este proyecto era fruto de los planteamientos de su tesis de pedagogía sobre la relación infantil con el arte, que luego publicaría como “El arte del niño” (1960), junto con tesis aprendidas en colegios de Inglaterra y Estados Unidos y las ideas educativas del Krausismo, base ideológica de la Institución Libre de Enseñanza (1876). Se trata de un movimiento filosófico que plantea que el ser humano ha de ser educado en todos los aspectos intelectuales para su completa realización. Para ello, deberá estar en contacto con la naturaleza y no existir ninguna influencia religiosa. El krausista reflexiona sobre todos los hechos a través de la observación e inspección, siendo capaz de armonizar todo tipo de pensamientos desde todos los ángulos, siguiendo planteamientos de Plutarco, Juan Luis Vives y Rousseau, entre otros.

Y es que la premisa de Aldecoa era la siguiente: “Quería algo muy humanista, dando mucha importancia a la literatura, las letras y el arte; un colegio que fuera muy refinado culturalmente, muy libre y donde no se hablara de religión, aspectos que entonces eran impensables en la mayor parte de los centros del país”.

El Colegio “Estilo” fue uno de los primeros colegios laicos de España y fue un ejemplo de tolerancia en una época donde el alumnado se consideraba inferior y donde el castigo físico y la falta de respeto hacia él eran constantes. De este modo, educando en igualdad, se inculcaban valores democráticos, un profundo sentido de la libertad, así como el aprecio por el conocimiento, la solidaridad y el sentido común.

En realidad, Aldecoa desarrolló un proyecto pedagógico que tenía que ver con una actitud ante la vida, donde cada niño se tomaba como único y diferente a los demás, preparándolo para la adaptación a una sociedad que le exigirá unos conocimientos, unas actitudes y unas normas generales propias para el desempeño de una futura profesión y para el mantenimiento de una convivencia adecuada con el resto de la sociedad. Asimismo, planteó una escuela abierta y flexible, que permitiera estimular la creatividad y un sentido de la vida generoso cultivando la inteligencia y la sensibilidad, favoreciendo la libertad de pensamiento y de comunicación, desarrollándose desde las primeras etapas el sentido crítico y analítico.

Otro aspecto de vital importancia en su ideario educativo era la igualdad entre niños y niñas. Unos valores coeducativos vigentes hoy en día, pero que resultaban muy adelantados por entonces. Según sus palabras: “Separar a los niños y a las niñas me parece una barbaridad. Los niños y las niñas tienen que estar juntos en la escuela, como lo están en la familia y, además, en todos los ámbitos de la sociedad y de la vida”.

Finalmente, cabe resaltar la importancia que otorgó a los padres en la educación de los niños, entendiendo que era necesario que los niños debían estar bien atendidos en todo momento para no tener carencias afectivas y sentirse apoyados en el aprendizaje. “Lo que más necesitan los hijos desde que nacen es el afecto”, decía.

El Colegio “Estilo” sigue en pleno desarrollo bajo la dirección de Susana Aldecoa, hija de Josefina, quien mantiene en plena vigencia los principios de una escuela moderna y laica, donde el protagonista principal es el niño. (http://colegioestilo.com/)
Esquemáticamente, las ideas clave del pensamiento de Josefina R. Aldecoa son las siguientes:

1. Pasión por educar: “A los niños hay que darles la oportunidad de que desarrollen al máximo sus capacidades” y entendía que la educación era el principal problema del país.

2. Compromiso literario: Josefina Aldecoa entendió que la literatura es un vehículo que acerca y hace que los seres humanos se comuniquen, además de ser un instrumento fundamental para transformar la realidad que nos rodea.

3. Mística del trabajo: Aldecoa afirmaba tener “la mística del trabajo. Incluso en las artes, que son fruto de la inspiración y del talento natural. Sin trabajo no se puede hacer nada; ni sin un gran esfuerzo, un gran empeño, una constancia y una autoexigencia”.

4. Condición femenina: Aldecoa argumentaba que la independencia de la mujer era fundamental, y también económicamente.

La otra faceta en la que Josefina Aldecoa destacó fue en la escritura, desarrollando una gran obra. Para la autora, “la literatura nace de la necesidad de comunicarse”. Y Aldecoa consiguió dejar muchos títulos cargados de sensibilidad e inteligencia, en los que utilizó una narrativa que retrató el intimismo y costumbrismos de la España de los años 60. Destaca por ser una literatura comprometida consigo misma y con su entorno, con una profunda preocupación por el ser humano y sus conflictos.

Su primer libro tras su tesis doctoral se publicó en 1961, una colección de cuentos titulada “A ninguna parte”, en un tiempo donde estaba centrada en la consolidación de su escuela. Cuando en 1969 su marido Ignacio de Aldecoa falleció de un infarto, hecho que le causó una profunda conmoción, se alejó de la creación literaria para refugiarse en la docencia. Pasó más de una década hasta que en 1981 decidió finalizar su retiro con la publicación de una edición crítica de cuentos de Ignacio Aldecoa, su esposo difunto. Desde entonces, Josefina comenzó a firmar su obra con el apellido de su marido. La propia Carmen Martín Gaite le reprochó una vez no firmar sus obras con su nombre real, a lo que la escritora contestó que no quería desprenderse del apellido del hombre con el que había unido su vida.

A partir de este momento su labor literaria prosiguió de forma constante y en 1983 sacó a la luz “Los niños de la guerra”, una crónica de su generación con biografías y comentarios literarios sobre varios narradores de los años 50. En 1990 inicia una trilogía de carácter autobiográfico compuesta por “Historia de una maestra” (1990), “Mujeres de negro” (1994) y “La fuerza del destino”, como respuesta al discurso político establecido después del franquismo sobre el restablecimiento del sistema educativo, al cual criticaba por no ser totalmente laico.

En “Confesiones de una abuela” (1998) aparece su carácter más intimista, profundizando en la relación con su nieto. En el año 2000 publica “Fiebre”, antología de cuentos escritos en las cuatro últimas décadas y, en 2002, “El enigma”, una novela de temática amorosa.

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Su carrera literaria ha tenido un importante reconocimiento, habiendo recibido el Premio Castilla y León en 2003, el Premio Julián Besteiro de las Artes y las Letras (2005), el Premio Internacional de las Letras y Premio de la Fundación Cristóbal Gabarrón de las Letras, ambos en 2006.

En 2005 fue condecorada con la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X El Sabio y, en 2006, con la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Recibió su último galardón el 8 de marzo de 2011, ocho días antes de su muerte, acaecida en su casa de Mazcuerras (Cantabria) y que no pudo recoger: la Medalla de la Igualdad, que le fue otorgada por el Ministerio de Sanidad. Éste fue el último homenaje a una mujer que ha dejado un legado pedagógico y literario que permanecerá para siempre.

La obra completa de Josefina R. Aldecoa es:

El arte del niño (1960)
A ninguna parte (1961)
Los niños de la guerra (1983)
La enredadera (1984)
Porque éramos jóvenes (1986)
El vergel (1988)
Cuento para Susana (1988)
Historia de una maestra (1990)
Mujeres de negro (1994)
Ignacio Aldecoa en su paraíso (1996)
Espejismos (1996)
La fuerza del destino (1997)
Confesiones de una abuela (1998)
Pinko y su perro (1998)
Fiebre (2001)
La educación de nuestros hijos (2001)
El enigma (2002)
En la distancia (2004)
La Casa Gris (2005)
Hermanas (2008)
Madrid, Otoño, Sábado (2012)

BIBLIOGRAFÍA

– www.youtube.com/watch?v=eMKcq-+HIRQ
– www.rtve.es/alacarta/audios/sinceramentesuyo/entrevista-josefina-aldecoa.conversaciones/1046992/
Los ojos de Hipatia. Revista sociocultural de Valencia. 18 de diciembre de 2012.
– Entrevista. Josefina Aldecoa. La mirada de la Institución Libre de Enseñanza. CEE Participación Educativa nº5 pp.
– Jiménez García, Antonio. El krausismo y la Institución Libre de Enseñanza (1985).
– Jiménez-Landi, Antonio. Breve historia de la Institución Libre de Enseñanza. Coeditado por la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía y Fundación El Monte. Sevilla (1998).
– www.elpais.com/artículo/cultura/Ultima/clase/literatura/pedagogía
– Aldecoa, Josefina. Historia de una maestra. Ed- .Anagrama (1990).

 

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