Hiperhidrosis

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Una de cada cien personas padece esta enfermedad. La hiperhidrosis, generalmente, comienza a manifestarse durante la adolescencia

Dos especialistas de máximo prestigio en Dermatología, el Dr. José Luis López Estebaranz (Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, Director Médico de Dermomedic y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología) y el Dr. Eduardo Fonseca Capdevila (Jefe de Servicio de Dermatología del Complejo Hospitalario Universitario de La Coruña y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología) nos hablan acerca de la hiperhidrosis, enfermedad que actualmente padece más del 1% de la población.

  • ¿Qué es la hiperhidrosis?

La hiperhidrosis es el exceso de sudoración. El sudor es una de las formas más importantes del organismo para liberar calor. No obstante, las personas con hiperhidrosis producen sudor en cantidades mucho más grandes de las necesarias para controlar su temperatura corporal. Existen dos tipos de hiperhidrosis:
La Hiperhidrosis Focal, que es la forma más frecuente. Afecta a pies, palmas y en un 30-40%, a las axilas. A veces se afecta la cara. Menos frecuente es la Hiperhidrosis Gestatoria, que afecta a la cara y se desencadena tras la ingesta de alimentos picantes o condimentados.
El segundo tipo es la Hiperhidrosis Generalizada, que afecta a toda la superficie corporal. Es mucho menos frecuente que la focal y suele ser provocada por la existencia de otra enfermedad, como una infección, diabetes o enfermedades del tiroides.
Se estima que la hiperhidrosis afecta a más del 1% de la población y, generalmente, comienza en la adolescencia.

  • ¿Cuál es la causa de la Hiperhidrosis Focal?

La hiperhidrosis puede ser secundaria a alteraciones hormonales, ingesta de ciertos medicamentos o a la presencia de otras enfermedades. En los casos en los que no existe ninguno de estos factores hablamos de hiperhidrosis idiopática. Se ha visto en estos casos que pudiera existir una alteración a nivel hipotalámico (a nivel cerebral) que sería la responsable de la hiperhidrosis.

No se sabe por qué afecta a unas personas y a otras no. En un 30-50% de los casos suele existir algún familiar también afecto de hiperhidrosis, por lo que pudiera existir una causa genética.
La hiperhidrosis está causada por una actividad exagerada de las glándulas ecrinas, que son uno de los tipos de glándulas sudoríparas. Estas glándulas se encuentran en casi toda la superficie corporal, pero se concentran especialmente en las palmas, plantas y en las axilas.

  • ¿Afecta más a las personas nerviosas?

No. Sin embargo, el estrés y los factores emocionales y psicológicos pueden exacerbarla. Es más frecuente en personas jóvenes, muchas veces con mala tolerancia al calor o situaciones estresantes (o que son percibidas como tales). La hiperhidrosis muchas veces se asocia a trastornos psicosomáticos o de la personalidad (intolerancia al estrés cotidiano, inseguridad, dificultad para expresarse en público, etc.).

  • ¿Qué efectos físicos y psicológicos provoca esta anomalía?

A nivel físico, el aumento de sudoración de forma local favorece la aparición de infecciones locales bacterianas y fúngicas (por hongos). También favorece la aparición de eccemas o dermatitis de contacto. A nivel psicológico, se ha comprobado la alta repercusión que provoca sobre la calidad de vida del paciente. Existe una importante limitación en sus relaciones sociales y personales.

  • ¿Existen tratamientos eficaces?

Existen múltiples tratamientos que deben adaptarse a la situación y expectativas del paciente. Entre ellos se encuentran fármacos tópicos, orales, toxina botulínica y cirugía. Los dos últimos deberían reservarse para casos graves.

Los tratamientos tópicos con soluciones antiperspirantes que incluyan clorhidrato de aluminio hexahidratado son las medidas iniciales. Con estos productos tópicos muchos casos no se controlan, por lo que es necesario utilizar otros tratamientos. Es la toxina botulínica aplicada de forma local intradérmica el tratamiento que ha revolucionado el manejo de los pacientes con hiperhidrosis focal idiopática. Este tratamiento se realiza de forma ambulatoria y sus efectos duran en torno a los 6 meses. Su eficacia es cercana al 100%.

  • ¿Cómo funciona la Toxina botulínica en este caso?

La toxina botulínica (botox®) es un tratamiento que se realiza mediante pequeñas inyecciones en la piel. Se recomienda para el exceso de sudoración localizado (axilas, palmas o plantas,..). Se ha utilizado durante muchos años para tratar espasmos musculares que afectan a los ojos, la cara y el cuello. También se utiliza para aliviar los espasmos musculares que ocurren en niños con parálisis cerebral.

El botox es un preparado purificado de una proteína, la toxina botulínica tipo A, obtenida del Clostridium botulium en crecimiento, bajo modernos métodos de cultivo. Cuando pequeñas cantidades se inyectan en la piel, esta proteína bloquea la acción de las terminaciones nerviosas que inervan las glándulas sudoríparas ecrinas evitando que produzcan sudor. Pasadas semanas nuevas terminaciones nerviosas crecen de forma que el efecto de botox® es transitorio durando varios meses.

  • ¿Existe algún efecto secundario?

Debido a que la toxina botulínica es una proteína, existe un pequeño riesgo de que aparezcan leves síntomas pseudogripales. Suelen desaparecer en pocos días. También se puede experimentar leve dolor en los lugares de inyección. Ocasionalmente puede ocurrir una disminución de la fuerza de los músculos de la mano (eminencia tenar) que es transitoria y que sólo ocurre si difunde la solución de toxina a músculos de la eminencia tenar. En casos excepcionales se ha descrito diseminación a distancia de la toxina botulínica.

  • ¿En qué casos no podría tratarse con toxina botulínica?

Si presenta cualquiera de las siguientes condiciones debe evitarse la administración de toxina botulínica: si es alérgico al producto o sus componentes; si está embarazada o durante la lactancia; si padece enfermedades neuromusculares tipo Miastenia Gravis o sd. Eaton Lambert; si utiliza antibióticos tipo aminoglucosidos o fármacos relajantes musculares.

  • ¿Cuándo debemos recurrir a la cirugía?

La cirugía es útil especialmente en casos de hiperhidrosis palmar que no ha respondido a tratamientos tópicos y orales.
Recurriremos, por tanto, a la operación en casos muy severos que no respondan a otros tratamientos o cuando esté contraindicado el tratamiento con toxina botulínica.

  • ¿En qué consiste la operación?

Es una intervención quirúrgica con anestesia general en la que se interviene sobre el sistema simpático a nivel espinal (simpatectomía transtorácica endoscópica).

  • ¿Qué riesgos y efectos secundarios conlleva la operación?

Los riesgos inherentes a toda intervención quirúrgica con anestesia general, y pueden minimizarse con un protocolo prequirúrgico adecuado. Además, en un porcentaje superior al 50% de los casos aparece una hiperhidrosis compensatoria en regiones del tronco (pecho, espalda, abdomen, axilas) o al ingerir determinados alimentos.

  • ¿Exige la intervención quirúrgica un largo período de convalecencia?

El período de convalecencia es mínimo si no existen complicaciones. Normalmente, la intervención se hace de forma ambulatoria o con hospitalización de un día. Exige reposo durante un período de tres a cinco días y evitar ejercicios intensos durante unas dos o tres semanas.

  • ¿Se puede esperar una cura definitiva tras la operación?

La operación es efectiva en la gran mayoría de los casos (aproximadamente el 95%) y se producen recidivas en el 1% de ellos.

 
¿QUÉ MEDIDAS ADOPTAR?

Los doctores D. José Luis López Estebaranz y D. Eduardo Fonseca Capdevila proponen algunas medidas sencillas para prevenir o reducir los efectos de la hiperhidrosis:

A. Evitar situaciones de calor excesivo.

B. Usar prendas frescas. Las fibras naturales pueden ser frescas, pero absorben sudor y permanecen húmedas. Algunas fibras sintéticas menos frescas repelen el sudor y permanecen secas. Tenga disponible ropa para mudarse durante el día.

C. Procurar mantener en el lugar de trabajo un ambiente fresco y bien ventilado.

D. Evitar las bebidas y alimentos que desencadenan sudor. Pueden ser distintas de unas personas a otras (alimentos muy condimentados o picantes, bebidas carbónicas, alcohol, etc.).

E. Reducir el estrés, la tensión y la ansiedad.

F. Mantener una buena higiene corporal. De esta forma se evitará el mal olor corporal, si bien no el exceso de sudoración.

G. Evitar el calzado con suelas de goma.

 

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