Oaxaca (Primera parte)

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En la siguiente escala de nuestro extenso e interesante viaje a través de México, les hablaré de la ciudad de Oaxaca, capital del Estado del mismo nombre, ubicado en el sur de México, cuya riqueza arquitectónica e histórica es tan grande, que me tomará varias sesiones completar el relato, así que empecemos.

Llegar a Oaxaca desde la Ciudad de México toma alrededor de cinco horas por autopistas de peaje. Saliendo hacia el oriente primeramente pasamos en medio de los emblemáticos volcanes que vigilan majestuosos el Valle de México: el Popocatépetl o “Montaña humeante”, nombre ganado con toda justicia, pues es un volcán activo que a la fecha emite humo y material incandescente con cierta frecuencia, y el Iztaccíhuatl o “Mujer Dormida”, cuyo nombre proviene de la semejanza que tiene la montaña con una mujer tendida, cual si estuviese durmiendo.

La ruta de la autopista pasa por el sitio denominado “Paso de Cortés”, que según la historia fue el lugar por el que el conquistador español llegó al Valle de México en su camino a la Ciudad de Tenochtitlán desde las costas del Golfo de México. Pasando este punto descendemos al Valle de Puebla-Tlaxcala donde se encuentra la ciudad de Puebla, y continuamos un poco más al oriente para luego enfilar al sur, entre majestuosas montañas, profundas barrancas y “bosques” de cactáceas, para finalmente arribar a nuestro destino de hoy.

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Al llegar a esta ciudad de enorme riqueza gastronómica y arquitectónica, principalmente de la época colonial, recomiendo buscar un estacionamiento y dejar ahí el automóvil, pues la ciudad se disfruta mucho mejor recorriéndola a pie. Caminar por sus calles es transportarse a tiempos pasados, maravillándonos ante la belleza de las fachadas de las decenas de iglesias y edificios públicos, de las plazas bulliciosas y llenas de colorido, y de la tranquilidad y alegría que irradian sus habitantes. Intentar sugerirles todos los sitios de interés en este breve espacio, sería una labor titánica, por lo que me limitaré a mencionar aquéllos que considero imprescindibles.

En primer lugar, no dejes de visitar la catedral de Oaxaca, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, y cuya construcción demoró más de dos siglos en concluirse, iniciándose ésta en el año 1535. En su interior puedes admirar el coro labrado en madera y la ornamentación de las bóvedas. Dos datos curiosos de la catedral son: las torres no son las originales, pues Oaxaca se encuentra enclavada en una zona de alta actividad sísmica, y éstas cayeron en 1931 por un terremoto y tuvieron que ser reconstruidas; y en la parte sur hay una reloj donado a Oaxaca por el rey Fernando VII de España.

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Si visitas la ciudad en diciembre, podrás asistir a dos eventos en este sitio: el 23 de diciembre se lleva a cabo la verbena conocida como la Noche de rábanos, en la Plaza de la Constitución, a un costado de la catedral. El evento es una exposición de figuras hechas a partir de rábanos de gran tamaño y formas caprichosas, que los artesanos convierten en hermosas figuras, verdaderas obras de arte temporales, que recrean tanto escenas navideñas como de la vida cotidiana. El otro evento se celebra el día 25 de diciembre y se trata de un concierto navideño en el interior de la catedral ofrecido por el coro de los Niños de Oaxaca, que por la acústica y solemnidad del recinto, le da un toque muy especial a la interpretación de los villancicos por parte de este coro.

Tampoco puedes dejar de visitar el Templo de Santo Domingo de Guzmán (un majestuoso conjunto de estilo barroco novohispano construido completamente por manos indígenas entre los siglos XVI y XVII, que incluye la iglesia donde actualmente se siguen dando servicios religiosos a los feligreses católicos), el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, y el ex convento, que actualmente alberga la sede del Museo Regional de Oaxaca. Caminar por su extenso interior es tener un remanso de paz en el bullicio de la ciudad, así como la oportunidad de admirar y conocer una enorme colección de piezas históricas, sobre todo de la cultura mixteca, además de la más completa variedad de especies vegetales originarias de la región.

Entre muchos otros sitios de interés histórico, cultural, religioso y recreativo, puedes elegir visitar el andador turístico de Alcalá, el Museo Rufino Tamayo, el Museo de Arte Contemporáneo y el Auditorio al aire libre en el Cerro del Fortín, todos ellos tan cercanos que solo necesitas ganas de caminar, conocer y divertirte.

Finalmente pasemos a la parte sabrosa del recorrido, pues la ciudad de Oaxaca también es famosa por su variada gastronomía, comenzando por una amplia y deliciosa variedad de moles de diversos colores y grado de picantes, sus helados (que bien podrían ser los mejores del mundo, hechos de una variedad de sabores que ni te imaginas), el exquisito queso asadero (llamado localmente quesillo), el tradicional y muy sabroso chocolate, y los saltamontes. Sí saltamontes, o chapulines, como se les llama también en México (seguro pensaste en El Chapulín Colorado). Fritos, a veces con ajo, o chile y limón, los chapulines se consideran un manjar local. Y ni qué decir del mezcal, al cual dedicaré un capítulo entero, bebida alcohólica del mismo origen del tequila, perfecta para acompañar los ricos platillos oaxaqueños.

Yo recomiendo ampliamente hacer una visita al Mercado Benito Juárez, donde además de poder degustar de todos estos platillos a un precio muy accesible, encontrarás además las famosas “tlayudas”, enormes tortillas de maíz cubiertas ya sea con mole, quesillo fundido o frijoles, y una gran variedad de artesanías, entre las que destacan las coloridas figuras de animales y seres fantásticos llamados “alebrijes” (tallados en madera), así como alfarería en barro negro, tejidos y orfebrería.

Pues aún queda mucho por escribir de la Ciudad de Oaxaca, así que en breve regresaré para seguirles contando de las bellezas y delicias de esta agradable y hermosa ciudad.

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14 comentarios

  1. Waoooo!
    Y me dieron ganas de tomar avión y llegarte por allá.
    Serás mi guía si llego a ir. (Proyecto)
    Maravilloso relato.
    Estupendas fotos.
    Invitan a visitarlos.
    Saludos Jorge.
    Un Abrazo.

  2. Excelente!!!, Trasmitiste la Historia, y la Inscribirse en mis Sentidos, Contigo Recorrí, Observe, Disfrute, Sentí los Aromas de Oaxaca.
    Precioso Aporte.
    Gracias Jorge.
    Desde Argentina, te sigo

  3. Mi estimado Jorge, muy descriptivo tu texto, este país es maravilloso lleno de lugares que enamoran. Sigue escribiendo pero por sobre todas las cosas muestra imágenes de esos lugares q visitas y disfrutas porque muchas veces las imágenes dicen más que mil palabras.
    Un abrazo enorme.

  4. Muy bonito lugar entre tanta vegetacion, la gastronimia es unica los chapulines las tlayudas la famosisima guelaguetza ese lugar es magico Mexico lo es !!! 🙂 … Feliciades Jorge muy buena descripcion!! .

  5. Impecable narrativa permite conocer a través de las líneas las virtudes de una ciudad que llama a su encuentro. Definitivamente es un destino q hay q conocer!!!

  6. Exquisita narración, no he ido a Oxaca pero ya me llevaste a conocer con tu narración, felicidades por tus artículos, un placer leerte!

  7. No hace falta que agregues imagenes, con las que se van desarrollando en la mente por la forma en que lo describes, animas mas a visitar esa hermosa ciudad y lo que sea posible de ese maravilloso estado.
    Saludos y sigue escribiendo.

  8. Hermoso viaje, Oaxaca es bella, mágica y diversa. Llena de color, melodías, sabores, aromas y texturas. Estancia idónea para nuestros sentidos.

  9. Que amena y cálida forma de describir los lugares, se te nota el amor por nuestro maravilloso México. Me ha gustado mucho, ya quiero leer la segunda parte!

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