Primera parada: El Rosario, santuario de la mariposa Monarca

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Es un honor poder compartirles a través de este espacio, un poco de la enorme riqueza cultural, histórica, gastronómica y mitológica de este bello país en el que tuve la enorme fortuna de nacer, y que desde tiempos ancestrales ha estado unido a la historia del suyo. Me refiero a México, el país en forma de Cuerno de la Abundancia donde vive gente buena, trabajadora y amable, que en el fondo siente gran afecto y admiración por España.

En esta sección conocerán a través de mis letras e imágenes aspectos interesantes, divertidos y singulares de la vida en México, en donde he tenido la fortuna de viajar a lo largo y ancho, de frontera a frontera y de costa a costa de este sorprendente país de contrastes y enorme variedad de climas, ecosistemas, culturas, costumbres, gastronomía y etnias, así que espero de todo corazón que disfruten leyéndome, de la misma manera que yo disfruto escribiéndoles.

En esta primera reseña les contaré de una maravilla natural que sólo se puede apreciar en los bosques de oyameles en la parte alta de las montañas de los estados de México y Michoacán. Se trata de las colonias de mariposas Monarca, una especie muy interesante y singular, ya que se trata del insecto más longevo y que lleva a cabo la migración más extensa y en mayor número de todo el mundo.

En los Estados de México y Michoacán existen al menos doce colonias conocidas, de las cuales solo cuatro están abiertas al público, debido a que por su tamaño no existe riesgo de daño a las mismas por parte de los visitantes. A estas colonias abiertas al público se les conoce como santuarios. Sin duda uno de las más impresionantes, tanto por su tamaño, como por el entorno, es el llamado santuario de El Rosario, cerca del pintoresco pueblo de Ocampo, en el estado de Michoacán.

Llegar a este sitio desde la Ciudad de México toma alrededor de cuatro horas, así que para aprovechar y disfrutar la visita, es mejor levantarse temprano y salir antes de las siete de la mañana, viajando por carretera hasta Toluca, de ahí tomar a Zitácuaro y pasando esta ciudad dirigirse hacia Morelia, y en el pequeño poblado de San Felipe los Alzati tomar la desviación hacia Angangueo. Antes de llegar a Angangueo está la población de Ocampo, que prácticamente vive de los turistas que visitan cada año el santuario. Ahí se toma una carretera de terracería que nos llevará hasta el santuario de El Rosario.

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Para protección del entorno ecológico el automóvil se estaciona varias decenas de metros de la orilla del bosque de oyameles, donde estos bellos insectos han establecido su residencia temporal durante el invierno, desde tiempos indeterminados. Existen registros de culturas precolombinas que muestran que estas mariposas eran conocidas desde hace siglos, y debido a la temporada en la que comienzan a llegar a México, que coincide con el Día de Muertos, también se tenía la creencia de que eran las almas de los muertos, que regresaban a visitar a sus seres queridos aún con vida.

Así que caminemos cuesta arriba, por una senda rodeada de puestos de comida, que son una tentación para los sentidos del gusto, el olfato y la vista, pero es mejor comer algo después de hacer el recorrido, lo mismo que la compra de recuerdos, souvenirs y artesanías que se ofrecen por centenares a los visitantes. Una vez dentro del área del santuario se puede disfrutar del fresco aroma de los oyameles, del arrullador murmullo del viento corriendo entre sus ramas, y del perturbador y maravilloso espectáculo de ver revoloteando alrededor y arriba tuyo millones de mariposas. Aún en el caos que representa el movimiento aleatorio de tantos insectos simultáneamente, hay un cierto orden: por capas que semejan autovías, unas mariposas se desplazan hacia las faldas de la montaña, mientras que en la capa superior el desplazamiento es hacia la cima. Solo encuentro una palabra para describirlo: impresionante.

A medida que te acercas a la zona restringida del santuario, pareciera que el bosque está muerto: las ramas de los oyameles no lucen verdes, sino amarillentas, como secas. Se debe a las miles de mariposas que se han posado sobre ellas, formando lo que se conoce como racimos, y debido a que el reverso de las alas de las mariposas no son del llamativo y brillante color naranja del anverso, sino más bien de un café amarillento y apagado, razón por la cual dan el aspecto de hojas secas, y al bosque el de un bosque muerto.

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Uno de los misterios sin descubrir es cómo hacen estos maravillosos insectos para regresar cada año al mismo santuario en el que nacieron sus progenitores (la generación que llega del sur de Canadá no es la misma que regresa desde México, por lo tanto nunca han estado en ese lugar). Una de las teorías es que los cuerpos de los miles de mariposas que quedan en estos bosques sirven como rastro magnético u olfativo para las generaciones posteriores, por lo que no está permitido llevarse como recuerdo ninguna mariposa, ni viva, ni muerta.

Después de un recorrido de alrededor de dos kilómetros por cuestas empinadas y a veces angostas veredas, y maravillados ante lo magnífico de la naturaleza, se apetece tomar un descanso y un refrigerio en alguno de los muchos puestos de comida que ya hemos mencionado, donde se pueden degustar desde unas deliciosas quesadillas (tortilla de maíz rellena de queso fundido, al que se le puede adicionar champiñones, pollo desmenuzado, chicharrón, etc.) hasta platos más elaborados, como conejo asado, trucha empapelada, pollo en mole rojo, y siempre, debido a que es una zona de clima fresco a frío, un delicioso y calientito café de olla, con canela y endulzado con piloncillo.

También recomiendo mirar con detenimiento la variedad de artesanías que se ofrecen, desde tejidos y tallas en madera, hasta vasos grabados, la mayoría con imágenes de la emblemática mariposa Monarca, un insecto realmente bello y sorprendente.

Espero les haya gustado, y nos volveremos a encontrar en breve. Saludos afectuosos desde México.

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12 comentarios

  1. Se antoja visitar ese sitio por la forma en que lo narras y describes. Dónde puedo encontrar más información al respecto?

  2. Por la forma en que lo narras y describes, dan ganas de visitarlo. Dónde puedo conseguir más información de ese sitio?

  3. Muy buen articulo Jorge, invitas a darle prioridad a visitar rincones de nuestro pais antes que salir de el. Exito, espero que sigamos leyendote.

  4. Muy buen articulo, mientras lo describias imaginaba el lugar y ya quiero conocerlo, felicidades amigo buen trabajo!!! 🙂

  5. Ha sido de mucho agrado leer este articulo, me dejo las inquietantes ganas de conocer tanto México, como esos hermosos rincones.
    Jorge Avalos sería bastante interesante leer otra narración de tu autoría contandonos sobre esos espléndidos lugares.
    Un abrazo desde Colombia a todos.

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