Trastorno Dismórfico Corporal. Hablamos con el especialista

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El doctor D. José Giner Ubago, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Sevilla y Ex – Presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, nos ayuda a conocer algunos aspectos de la enfermedad denominada “Trastorno Dismórfico Corporal”.

 

1. ¿Qué es el Trastorno Dismórfico Corporal?

Es un trastorno que se caracteriza por el desacuerdo profundo que la persona tiene con su aspecto físico y la percepción que tiene de su propia imagen está alterada o distorsionada. El individuo que padece TDC puede llegar a hacer de un pequeño defecto físico toda una obsesión, llegando esto a limitar muchos aspectos de su vida.

2. ¿Puede la dismorfofobia desencadenar, a su vez, otros problemas psicológicos?

Sí. En algunas ocasiones, estas personas buscan la solución en el alcohol, las drogas u otras sustancias que de alguna forma le hacen “no vivir la situación”. Suelen observarse cuadros depresivos, e incluso conductas suicidas.

3. ¿Cree que la influencia de los medios de comunicación y de los actuales cánones de belleza impuestos por la propia sociedad influyen en la aparición de este tipo de trastornos?

La enfermedad estaría con o sin la prensa. Sin embargo, los medios de comunicación y los cánones de belleza que en ellos se reflejan aumentan, generan y enfatizan mucho más este problema.

4. ¿Existe un porcentaje contabilizado de personas que padecen este trastorno?

No. Es difícil hablar de porcentajes, puesto que muchas de las personas que padecen esta enfermedad no acuden a psiquiatras. Sufren el problema, pero en muchos casos, en lugar de acudir a un especialista en psiquiatría, intentan buscar la solución en la cirugía estética. No obstante, por lo general, la cirugía no supone el final de esta problemática.

5. ¿Puede constituir la causa desencadenante de esta anomalía algún episodio traumático en la vida del paciente, como por ejemplo, un accidente que le haya desfigurado alguna parte de su cuerpo?

Si el sujeto está desfigurado, no hay dismorfofobia. Es decir, si la persona tiene defectos físicos reales y los demás los perciben como tales, son defectos a corregir. El problema es cuando esa objetividad no existe y la persona está disconforme con algún aspecto de su físico, cuando no hay ninguna razón lógica para ello.

 

 

 

 

 

 

 

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