Degeneración Macular Asociada a la Edad. Qué es, síntomas y tratamientos

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Ver los objetos distorsionados, manchas negras o experimentar dificultad al leer, escribir, ver la televisión o reconocer el rostro de las personas pueden ser claros síntomas de la Degeneración Macular Asociada a la Edad. Es importantísimo, en cualquiera de estos casos, acudir al oftalmólogo para que dicho especialista realice una valoración y, en caso de padecer esta enfermedad, se han de realizar visitas periódicas. Pero, ¿qué es la Degeneración Macular Asociada a la Edad? Te lo explicamos a continuación.

 

Degeneración Macular Asociada a la Edad

El Dr. Alfredo García Layana, Director del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra nos ofrece una panorámica general acerca de esta enfermedad ocular que afecta a la visión central del paciente y que actualmente constituye la principal causa de ceguera legal en personas mayores de sesenta años.

La mácula es la parte central de la retina, responsable de la visión central y que nos permite, por ejemplo, reconocer el rostro de las personas, ver la televisión o leer.

Como su nombre indica, la degeneración macular es una alteración degenerativa de la mácula, cuya causa aún se desconoce, aunque se sabe que la edad del paciente es el principal factor de riesgo.

Aunque la visión central del sujeto se ve afectada, no sucede lo mismo con la visión periférica (que permanece inalterada, puesto que el resto de la retina normalmente se conserva funcionante), por lo que la persona puede sin ayuda realizar tareas cotidianas, como manejarse en su hogar o en la calle. El paciente nunca se queda ciego hasta el punto de no poder valerse por sí mismo.

 

Sintomatología y causas de la DMAE

Entre los síntomas más habituales de la Degeneración Macular Asociada a la Edad, podemos encontrar los siguientes:

Visión distorsionada o torcida de los objetos.
– Aparición en la visión central de manchas negras que no cambian de posición.
– Disminución o pérdida de visión central (surgiendo dificultades para ver la televisión, leer o reconocer las caras de la gente, con el ojo afectado).

En cuanto a las causas, por el momento éstas son desconocidas aunque la edad supone el factor de riesgo fundamental. Asimismo, existe una predisposición familiar que se puede heredar de padres a hijos.

No obstante, independientemente de la edad y la genética, existen ciertos factores ambientales que influyen en la aparición de esta enfermedad, tales como el tabaco o la dieta.

Se sabe que el tabaco multiplica por dos el riesgo de padecer esta enfermedad, por lo que es recomendable dejar de fumar, especialmente en el caso de personas con predisposición familiar a la DMAE.
Por el contrario, las dietas ricas en vitaminas, minerales, luteína y omega 3 ejercen un efecto protector.

 

Tipos de Degeneración Macular

Existen dos tipos diferenciados de Degeneración Macular. Son estos:

Forma seca: Es la más frecuente y se desarrolla de forma más lenta. A lo largo de su evolución se produce una atrofia de la zona macular.

Forma húmeda: Su evolución es mucho más rápida y tiene peor pronóstico, puesto que en el proceso se acumula líquido debajo de la mácula.

 

¿Qué tratamientos existen?

– En la forma seca no existe tratamiento, excepto la recomendación de llevar a cabo una dieta rica en omega 3 y vitaminas específicas para la retina (luteína y zeaxantina). O bien, la ingesta de suplementos vitamínicos para dicho fin.

– En la forma húmeda hay varios tratamientos orientados a frenar el avance de la enfermedad que pueden estabilizar la visión e, incluso, mejorarla. El tratamiento de elección consiste en la inyección intraocular de fármacos antiangiogénicos de manera periódica, siendo la OCT una herramienta fundamental para decidir con exactitud la necesidad de retratar las lesiones, evitando inyecciones innecesarias.

Para casos complejos existen tratamientos con distintos tipos de láser de manera aislada, o bien, en combinación con la terapia antiangiogénica (terapia fotodinámina, láser argón o termoterapia transpupilar).

Hemos de resaltar que existen programas de autodetección precoz en los pacientes de mayor riesgo, tales como la rejilla de Amsler. Consiste en una cuadrícula en la que, observando con cada ojo por separado el punto central, se deben ver las líneas rectas y sin defectos. En casos de enfermedades maculares, dichos cuadrados se observan distorsionados o torcidos.

 

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